Esta obra fue escrita a principio del siglo XX la temática que se presenta este autor es muy atingente a nuestros tiempos, pues a la base de la novela “Bajo la rueda” de este autor se encuentra la permanente búsqueda de un sentido último en la vida del hombre, en este caso Hans, un adolescente, periodo de la vida del sujeto, dónde este tema se hace más fuerte y evidente. También podemos observar como esta temática es matizada con las características de la vida contemporánea que llevan a Hans a padecer estrés y depresión.
Al final, sólo nos queda pensar y reflexionar sobre cuanta de nuestra vida es construida siguiendo patrones y conductas que han sido construidas por otros, y además cabe preguntarnos cuanto de nosotros hay en las decisiones que tomamos diariamente y cuan consciente estamos en nuestra vida diaria y cuan dormidos estamos, cayendo en la profunda ensoñaciones que a veces nos ofrece la vida, al final la pregunta es, ¿Cuán condicionados estamos?.
Hemos visto como este problema es configurado en gran parte debido a las pautas sociales en las cuales se ordena y se mantiene nuestra sociedad actual. Hemos visto como el mismo concepto de “adolescencia”, es casi unívoco de nuestra cultura “moderna”, por lo que muchas de las problemáticas ligadas a ésta, también lo son. Hemos indagado en torno al problema del estrés y de la depresión, los cuales son también precipitados por factores sociales de manera determinante.
A partir de todas estas consideraciones podemos decir que gran parte de esta problemática trasciende el ámbito clínico, y sin embargo se le pide a éste muchas veces que de soluciones para estos males. Lamentablemente si el contexto social en el cual la persona, el niño, el joven, convive no acepta esta realidad, es difícil para el niño superar estas dificultades, pues en general estará siempre expuesto a estas circunstancias, “bajo fuego”.
Si bien es de gran importancia la acción terapéutica en los niños aquejados de estos males “modernos”, creemos que también lo es, y a veces de manera decisiva el que la familia del niño “tome conciencia”, de esta situación y que genere una pauta interaccional destinada a entregarle al niño el apoyo que este requiere para enfrentar las vicisitudes de la vida. Sin duda creemos que la labor del terapeuta en este sentido se asemeja bastante a la de “educador”, en el sentido de enseñar a los padres a escuchar sus hijos, a comprender los mensajes que este les envía, y a permitir un diálogo mucho más rico y fluido entre ellos, de manera de salvar las distancias que existen en muchas familias debido a la presión que exige la sociedad para cada una de las personas.
Sin duda la visión del terapeuta no puede quedarse netamente en el ámbito personal, pues muchas de las causas de estos síndromes se encuentran en las conductas de las personas frente a determinadas presiones sociales, las cuales son el marco en el que transcurre la agitada vida moderna. Se debe tener presente siempre que estas situaciones generan presiones que, sobretodo para los niños, se traducen en montos de ansiedad que muchas veces se vuelven inmanejables para ellos, pues su psiquismo es más vulnerable a dichas presiones. Por ello es importante que los padres no “adulticen”, a sus hijos, que no proyecten sus propias angustias sobre ellos, pues todo niño tiene derecho a “ser niño”, aunque suene de pero grullo.
Como reflexión final podemos decir que muchas veces se dice que sólo “los niños y los ebrios dicen la verdad”. Pues bien , al parecer nuestros niños nos estarían revelando la verdad sobre la situación actual de nuestra sociedad, la cual no es muy alentadora, pues es capaz de “destruir las subjetividades”, de las personas, bajo el peso de un exceso responsabilidades, de presión, de estrés, competitividad, e individualismo, lo cual estaría llevándonos a una situación límite como sociedad humana, pues si consideramos a nuestros niños como el futuro de ella, es preocupante verlos convertidos es verdaderos “viejos chicos”, con problemas de estrés y angustias, preocupados de las notas y del dinero que ganarán si eligen tal o cual carrera, con depresión y muchas veces sin muchas esperanzas hacia un futuro que se les aparece como incierto. Es decir, todo esto termina por sepultar una de las capacidades mas humanas del hombre, la creatividad, gracias a la cual fuimos capaces como especie de fabricar armas, para no tener que vérnoslas de igual a igual con los animales salvajes de la edad de piedra , y que finalmente nos permitió habitar de manera menos dura nuestro planeta. Si no somos capaces como sociedad de inculcar en los niños el verdadero valor de la vida, como una experiencia maravillosa de desarrollo y de descubrimiento de nuestras capacidades para “conocer” nuestro mundo, para, porque no decirlo, jugar y experimentarlo, no solamente de manera individual, sino de manera compartida, de ayudarnos como seres humanos a generar una sociedad mas digna y justa para todos, en donde el éxito no esté supeditado al éxito de uno, sino al de todos, en donde el otro no sea visto como un competidor que debe ser apartado para mi propio beneficio, sino como una persona admirable que me puede enseñar algo que yo no sé y que nos puede beneficiar a todos, solo de esta manera podremos nuevamente volver a reencantar a los niños con mundo y con la sociedad que hemos construido.
Para muchos los procesos de emancipación, descondicionamiento, liberta de clase, etc, entre muchos nombre que se les ha dado apuntan la mayor parte de las veces a comenzar por un cambio social externo, sin embargo, desde el otro lado del mundo, el lejano oriente, del cual el mismo Hesse era conocedor, otras personas nos hablan de que la crisis no está en el mundo externo sino en la conciencia misma. Y hasta que comprendamos esta crisis, no de modo superficial, no de acuerdo con algún filósofo, sino realmente y en profundidad, observándola, examinándola por nosotros mismos, no seremos capaces de producir un verdadero cambio. Estamos interesados en la revolución psicológica, y esta revolución sólo puede tener lugar cuando existe la correcta clase de relación entre los seres humanos.
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